Dallas Mavericks

Cousins desespera a Doncic

Cousins desespera a Doncic
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que DeMarcus Cousins era uno de los mejores jugadores de la NBA. De hecho, en los ocho partidos previos a su lesión, venía de promediar 22 puntos, 15,3 rebotes, 7 asistencias, 2,6 robos y 1,8 tapones.
Su asociación con Anthony Davis en los Pelicans estaba siendo una de las sensaciones del curso baloncestístico 2017-18 y, de repente, se había convertido en un jugador completo que aspiraba al Mejor Quinteto de la temporada (con promedios de 25,2+12,9+5,4) y pasaba y defendía mejor que nunca. Luego, llegó el tendón de Aquiles y una vorágine de mala suerte en forma de lesiones que también se tradujo en quedarse sin anillo. Con los Warriors se quedó a las puertas, cuando disputó las Finales entre cojeras y no pudo, como el resto de sus compañeros, con los Raptors de un Kawhi Leonard tocado por una varita mágica.
Con los Lakers fue cortado antes de la burbuja por culpa de una lesión que le había mantenido fuera de juego desde principio de curso. De una forma u otra, Cousins era ya considerado de forma unánime un jugador maldito que se había quedado sin sitio en la mejor Liga del mundo.
Su llegada a los Rockets no sirvió para contentar a James Harden, que se fue a los Nets hace pocos días dejando huérfana a la que ha sido su franquicia en los últimos 9 años. Ahí se quedó Cousins, con John Wall pero sin proyecto. Y la pasada madrugada nos recordó que, a pesar de los años, sigue teniendo calidad, llenando de añoranza a un espectador que siempre lo ha considerado uno de los mayores “y si…” de la historia de la NBA. Ante los Mavericks y en un duelo texano disputado en Dallas, el pívot se fue a 28 puntos, 17 rebotes, 5 asistencias y un +9 con él en pista, su mejor partido en lo que va de temporada y también el mejor desde antes de esa fatídica lesión, cuando militaba en los Pelicans.
Junto con Eric Gordon (33 puntos con 6 de 9 en triples), ha dado a los Rockets su sexta victoria de la temporada, y todo a pesar de una actuación discreta de John Wall, que se ha quedado en 10 tantos y 8 asistencias.
En el otro lado, Luka Doncic no da con la tecla. El esloveno se quedó en 26 puntos, pero tuvo un día aciago (otro más) desde el triple (1 de 6) y su equipo acabó con un -15 con él en pista. El base está en buenos promedios este año (26,7+9,7+9,5), pero sus promedios desde el exterior se han resentido más todavía si cabe y solo lanza con un 27,8% desde ahí, con ninguna regularidad ni fiabilidad. Los Mavs jugaron sin el lesionado Kristaps Porzingis y están 8-8, en el noveno puesto del Oeste justo después de los Warriors y con peores sensaciones que hace una temporada, cuando había menos competencia y el equipo de Rick Carlisle parecía tocado por una varita.
O ls texanos reaccionan pronto o van a tener muchos problemas para sacar adelante un curso que se antoja clave para discernir la dirección que lleva el proyecto y ver cómo Luka Doncic sigue rompiendo barreras. Que de poco valen, claro, si no hay playoffs de por medio. Los Mavs tienen problemas y tiempo para corregirlos. Pero en una temporada en la que cada victoria cuenta (el tópico, por el coronavirus y el calendario reducido a 72 encuentros, es más rea que nunca), deberán espabilar más pronto que tarde si no quieren llevarse sorpresas. Porque hay muchos candidatos para llegar a los playoffs. Y alguno se tiene que quedar fuera.
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