Houston Rockets

Smith: Al final, James Harden arruinó todo lo que construyó con Rockets

Smith: Al final, James Harden arruinó todo lo que construyó con Rockets
Entre números extravagantes y un lanzamiento indiscriminado de triples se ha acabado para los Rockets el enésimo intento de sacar adelante un proyecto que sucumbió ante sus propios errores, la ausencia eterna de un plan alternativo y el poder de una de las mayores dinastías de la historia, los Warriors.

You wanted it to be different.We wanted it to be different.

Camiseta Houston Rockets Baratas
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The Rockets so badly — and often so desperately — wanted it to be different.But this is James Harden we’re dealing with.
So when it ended, it ended badly. And it ended his way, not your way or the Rockets’ way.
When the constant drama and public dysfunction were finally over, the Rockets didn’t want to play with Harden anymore, fans didn’t want the face of the franchise in Houston anymore, and the out-of-shape Beard had become a running joke in the NBA.
Harden was traded to Brooklyn on Wednesday, rejoining former Oklahoma City teammate Kevin Durant and forming another superteam with the even more mysterious and unpredictable Kyrie Irving.
The Rockets?Your Rockets?
It was Harden’s crazy world, and they were just living in it. So as always, they were left to pick up the messy pieces and find some new way forward.
Four future first-round draft picks, four pick swaps and eighth-year guard Victor Oladipo, who will join his fourth team, played in 55 total games the previous two seasons, and spent the last offseason stuck in the middle of constant trade rumors.
Harden won this one. He gets K.D. and the Nets, which is exactly what he demanded in November when he shocked the Rockets’ world after ex-coach Mike D’Antoni and ex-general manager Daryl Morey had already fled the oncoming storm.
Harden was always going to win this because he’s Harden.
Good enough to win three consecutive NBA scoring titles, an MVP and a Sixth Man of the Year award and to leave the Rockets as the second-best player in franchise history.
But nothing close to truly great. Michael Jordan great. LeBron James great. Kobe Bryant great. Hakeem Olajuwon great. Heck, even Durant great.
After Harden’s 621 regular-season games and 85 playoff contests in red, the Rockets couldn’t stand one of the greatest regular-season scorers in NBA history.
Topping off the frustration, fury and personal venom that burned white-hot by the time Brooklyn finally offered enough and a four-team blockbuster was too good to refuse: DeMarcus Cousins punched Harden in the face during a Zoom media interview.
Ante ellos fue dónde chocó la idea de Daryl Morey, un directivo que parecía casi un entrenador y que trasladó a las pistas lo que pensaba desde los despachos. Fueron un total de 27 triples los que fallaron los Rockets en el séptimo partido de las finales de la Conferencia Oeste, las del año 2018. Era el año de las 65 victorias, las del MVP James Harden (30,4+5,4+8,8) y las de ese entrenador defensivo, Jeff Bzdelik, que fue poco menos que el creador de un bloque de contención increíble que empezaba en Clint Capela y acababa en Chris Paul y que tenía en la ofensiva las originales ideas de Mike D’Antoni, capaz de crear el Seven Seconds or Less con Steve Nash a la cabeza, y de caer en el otro lado de la trampa, la monotonía de los ataques largos y las posesiones imperecederas, con un uso del triple ilimitado, una ausencia clara y rotunda de la media distancia, y una carencia, la del plan b, ese que no tuvo ni con el juego más divertido del planeta ni con el más tedioso de todos.
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Ni los cambios de entrenador ni los deseos de redención han bastado en Houston, un lugar que recuerda con nostalgia a un héroe como Hakeem Olajuwon (y sus anillos, los de 1994 y 1995), mientras escapa de la alargada sombra del pívot y se queda con una plantilla radicalmente opuesta a la de aquella época, en fondo y en forma, y también en idiosincrasia y conexión con un público ahora inexistente, pero apagado y tranquilo en su historia más reciente. Harden llegó en 2012 a los Rockets procedente de unos Thunder cuyo proyecto acabó igual que el suyo y con Westbrook, su otro gran compañero al margen de Durant, amasando más críticas que nadie.
La Barba fue el chivo expiatorio de la derrota en las Finales ante los Heat de un LeBron que empezaba su particular dinastía (una que sigue, y sigue…), y vio desde Texas como su antiguo proyecto tocaba su fin con Durant haciendo gala del empoderamiento del jugador, uno que inició el propio LeBron, y se iba a los Warriors para ser el único del trío que creó de la nada (o del draft) Sam Presti en ganar el anillo. Harden compartirá ahora equipo con la cara de aquel proyecto, un Durant que se está saliendo en la Gran Manzana tras un año parado por culpa del talón de Aquiles. Y también se cruzó con Westbrook para después forzar su traspaso, algo que se hizo para contentar a un jugador al que se ha querido tener feliz en innumerables ocasiones, pero sin ser nunca suficiente.
Topics #Houston Rockets #NBA

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